viernes, 7 de septiembre de 2012

JESÚS TRABAJA CON ALEGRÍA Y TACTO

"Jesús trabajaba con alegría y tacto. Se necesita mucha paciencia y espiritualidad para introducir la religión de la Biblia en la vida familiar y en el taller; para soportar la tensión de los negocios mun­danales y, sin embargo, continuar deseando sinceramente la gloria de Dios. En esto, Cristo fue un ayudador. Nunca estuvo tan embargado por los cuidados de este mundo que no tuviese tiempo o pensamientos para las cosas celes­tiales. A menudo, expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo, los moradores de Nazaret oían su voz, que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto, y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios. Sus alabanzas parecían ahuyentar a los malos ángeles y, como incienso, llenaban el lugar de fragancia. La mente de los que lo oían se alejaba del destierro que aquí sufrían para elevarse a la Patria Celestial" (DTG 54).

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